A Marina le gustaba mirar la orilla de la playa. Le llamaba la atención que el mar subía y bajaba. Un día la playa era grande y otro día más pequeña. Imaginaba que el viento jugaba batiendo las islas. De un lado a otro las movía soplando con su inmensa fuerza.
Toda su familia, vivía en un lugar llamado Conchal. Se llamaba así porque durante muchos años las personas que vivieron ahí dejaron las conchas de los ricos mariscos que comían.
Cuando iba a la escuela debía cruzar en bote.Su papá había hecho uno con un tronco gigante de un árbolque le llamaba Coigüe.
Cuando había viento norte quería decir mal tiempo. Entonces su papá los cruzaba, a ella y a sus hermanos.
Pero cuando soplaba el viento sur, quería decir que iba a estar“calmita”. Podrían remar solos todos los hermanos y cruzarsin problemas.
Además de observar el mar a Marina también le gustabacomer lo que crecía en la huerta.Su abuela sembraba habas, arvejas y grosellas.
Su abuelo construía botes. La gente le traía buena madera deun árbol llamado Ciprés. De vez en cuando, hacía pequeñosbotes para que Marina jugara.
Pero de todo lo que hacía Marina había algo que le gustaba más. Marina siempre quería ir con su mamá a mariscar. A vecesiban en la noche. Para iluminar encendían pequeños faroles hechos con botellas.
Una noche cuando Marina ya tenía doce años, su mamá Rosala despertó.“Marina, despierta. Ponte tus botas y abrígate muy bien” –dijo ella y le dejó una vela prendida. Rápidamente, Marina se levantó.
“Hija hoy es una noche muy especial” – le explicó.“¿Por qué?” – preguntó Marina aún media dormida. “Esta noche es de Pilkán. Bajará la marea más que ningún día. Podremos sacar muchos mariscos”– dijo la mamá a la luz dela vela.
Salieron de la casa y así era. Marina nunca había visto la playa de esa forma.Comenzó a ayudar a su mamá y deseó nunca olvidar ese momento.
Cada noche de Pilkán de invierno lo recordaría. Así pasarían los años hasta que llegaría el día en que les contaría esta historia a sus nietos. Les hablaría de su mamá Rosa. De los juegos con los botes de su abuelo. De la huerta de la abuela. Y de su vida como niña Marina.
Por Francisca Luna Marticorena
Cuentos Iquiku Recopilando Conciencia
"Los cuentos se han utilizado desde la antigüedad inmemorial, como portadores de conocimiento e instrumentos de comprensión". Idries Shah
sábado, 11 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
El genio, recién liberado le dijo al pescador
- Pide tres deseos y te los daré.
- Me gustaría - dijo el pescador - que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos.
- Hecho - dijo el genio - ¿cuáles son los otros dos?
- Gracias. No tengo más deseos
- Me gustaría - dijo el pescador - que me hicieses lo bastante inteligente como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos.
- Hecho - dijo el genio - ¿cuáles son los otros dos?
- Gracias. No tengo más deseos
Un hombre fue a Wahab Imri y le dijo
- Enséñame humildad.
- No puedo hacerlo - dijo Wahab - porque la humildad es una maestra en sí misma.
Se aprende por medio de su misma práctica. Si no la puedes practicar, no la puedes aprender.
Si no la puedes aprender, no quieres realmente aprenderla en absoluto dentro de ti.
- No puedo hacerlo - dijo Wahab - porque la humildad es una maestra en sí misma.
Se aprende por medio de su misma práctica. Si no la puedes practicar, no la puedes aprender.
Si no la puedes aprender, no quieres realmente aprenderla en absoluto dentro de ti.
Decía un Maestro a sus discípulos
- Un hombre bueno es aquél que trata a los otros como a él le gustaría ser tratado. Un hombre generoso es aquél que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado. Un hombre sabio es aquél que sabe cómo él y otros deberían ser tratados, de qué modo y hasta qué punto. Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
Alguien le preguntó:
-¿Que es mejor: ser bueno, generoso o sabio?
- Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso. Estás obligado a hacer lo que es necesario.
Alguien le preguntó:
-¿Que es mejor: ser bueno, generoso o sabio?
- Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser bueno o generoso. Estás obligado a hacer lo que es necesario.
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